"Existen las mujeres... y después existen las mujeres mujeres. Y a éstas no debes probar a entenderlas, sería una batalla perdida desde el inicio. Las debes tomar y basta. Debes tomarlas y besarlas, y no darles el tiempo de pensar. Tienes que cancelar, con un abrazo que quita el respiro, aquellos miedos que te sabrán confiar sólo una vez, en voz baja, susurrando apenas. Porque se avergüenzan de las propias debilidades y, después de haberlas contado, se atormentarán (en una agonía lenta y silenciosa) a la idea que descubriendo su lado humano y mostrándose frágiles y necesitadas por un pequeño jodidísimo instante, verán tu espalda voltearse y tus pasos alejarse. Por lo cual, tómalas y ámalas. Ámalas vestidas y sin maquillaje, que a desvestirse son todas buenas. Ámalas indefensas y sin maquillaje, porque no sabes cuánto los ojos de una mujer puedan encontrar escudo detrás de un velo de rimel. Ámalas dormidas, y un poco magulladas cuando el sueño las arruga. Ámalas sabiendo que no tienen necesidad, saben bastar a sí mismas... pero justo por esto, sabrán amarte como ninguna antes que ellas."
Nadie pensará entonces que yo soy débil o impotente, ni que sufro mi daño tranquila, sino al contrario, que soy terrible con mis enemigos y benévola con los que me aman. Sólo de esta manera se adquiere mayor gloria.
(...)"
(“Medea”, Eurípides)
A veces, es recomendable salir de la zona de confort... y en este caso, leer algo no habitual. Sin dudas interesante.
Una obra en la que la vida se nos muestra tal y como es:
realista, dulce, amarga y llena de esperanza.
Bajo la protección de un paraguas rojo, Mena, Remedios y Amanda caminan juntas en las páginas de esta conmovedora historia para demostrarnos que la amistad, el amor, la superación personal y las ganas de seguir adelante son la clave de la felicidad. Con cada uno de sus actos nos enseñan que todas las mujeres de agua tienen la fortaleza que necesitan para superar los obstáculos. Sólo es necesario proponérselo.
No te sorprendas si te descubres en alguna de las páginas de esta novela. Si eso ocurre, no lo dudes: déjate llevar.
Un libro que habla de volver a empezar; de volver a amar; de confiar una vez más. Cada una de las historias de este libro podría ser la historia de cualquiera que lo lea, porque es la historia de quien debe reconstruir(se), tal vez sobre ruinas, pero que lo logra. Un libro que hace te preguntes si crees en el destino, en la suerte, en las casualidades. Un libro que hace que recuerdes que aún estás vivo, y que eso significa mucho más que el simple acto de respirar.
Yo te recomiendo de leerlo... si eres mujer, seguramente te sentirás en las palabras de la autora, en alguno de sus personajes, conocerás algún "hombre de viento"... y si eres hombre, también... todos tienen una "mujer de agua" en sus vidas.
DetallesdelLibro Título original:"Mujeres de agua" Autora:Antonia J. Corrales Editorial:B de Libros Fecha de la primera edición:26/abril/2016 Páginas:280
¿Alguien se acordaba cómo empezaba esta película? ...es que yo desde el momento que la ví, me impactó. Es tan absolutamente cierto y es por ello que cada tanto me pregunto ¿qué les pasa a las mujeres con las otras mujeres?
En los años que tengo y en los cuales la memoria me acompaña (que son la mayoría por suerte), no recuerdo nunca haber escuchado a un hombre, a un padre decirle a su hijo pequeño: "esta niña te ha maltratado porque tú le gustas..."; ni tampoco decirle a un adolescente: "es que la muchacha te ignora porque le gustas tanto que no sabe cómo encararte..."; menos aún he escuchado que los amigos le dijeran: "es que a esa mujer no le duran las parejas porque ninguno ha sabido comprenderla como lo haces tú..." ...y me pregunto una y mil veces ¿por qué? ¿Por qué no pueden ser realmente sinceras? ¿Por qué no pueden ser verdaderamente solidarias, compañeras entre ellas?
Y disculpen si me tiro fuera de la ecuación, pero es que son muchos años que ya no me identifico -si alguna vez lo hice- con este sistema perverso que suelen usar muchas. Todo el tiempo se lee y se oye criticar a los hombres por una lista infinita de motivos, pero hay cosas que ellos parece las tuvieran en el adn y las mujeres no; por ejemplo la solidaridad de género. No me hace falta un estudio de alguna universidad súper famosa para saber que la mayor parte de los hombres tiene una lógica de conducta bastante simple: "me maltratas = no te gusto"; "me ignoras = no te intereso" y, por sobre todas las cosas, no culpa a otros hombres de lo que les pasa con las mujeres. Por ejemplo, un hombre le cuenta a su amigo que ella le ha sido infiel: "esa malnacida se encamó con el compañero de facultad...", le echa la culpa a ella, no le interesa con quién y menos cómo es el otro tipo. En cambio una mujer le cuenta a su amiga que él le ha sido infiel: "es que esa bruja lo hechizó, esa p... lo sedujo..." ...y lo peor, es que con mucha probabilidad, la amiga responda: "pobre... esa arpía no tiene principios..." ...¿por qué?
No voy a decir que nunca me he quejado en la intimidad de una conversación con una buena amiga, pero ellas pueden ser testigo que siempre "defendí" a las otras mujeres, nunca las sentí ni las creí involucradas en ningún modo en los conflictos que pudiese o no tener yo. También digo que, tire la piedra quien no se haya 'interesado' alguna vez en un cretino. Pero lo que no acepto es que las mujeres se llenen la boca hablando de feminismo y sororidad y luego, lo primero que hacen es señalar a otras mujeres. Cuando eres pequeña las mujeres a tu alrededor te dicen: "la otra niña te ha empujado porque te envidia...", nadie te hace ver que: "la otra niña te ha empujado porque se cansó que hicieras la prepotente..."; de adolescente te pones jeans a tiro bajo y tus amigas: "te queda fantástico!", ninguna que te diga: "no jodas, que no tienes cuerpo para eso!", y si alguna lo hace, esa es a la que se odia y no se le habla más; y de adultas ya las cosas se las cuentan solas: "es que él nunca conoció a una mujer como yo, nunca una lo comprendió y lo dejó ser en toda su expresión..." ...claro, esto es mucho más fácil que admitir frente a un espejo y el mundo, que te has enamorado de un cretino. Y atención, no digo que todos somos iguales con todos, yo puedo tener una malísima experiencia con A y venir otra persona y decirme que A es el ser más maravilloso de este mundo y serlo, sólo que ya se sabe cómo son las probabilidades y aquella frase de que "el lobo pierde el pelo pero no el vicio". Y es que las mujeres deberían dejar a la gran pantalla lo de "wonder woman", que todo lo saben y que ese otro cambiará gracias a ellas, y darse cuenta, que la mayor parte de las veces, no son la excepción sino la regla.
"[..] Y la regla dice que si un hombre no te llama, es porque no quiere llamarte. Si te trata como si no le importara nada, es porque no le importa nada. Si te engaña, es porque no le gustás lo suficiente.
No existen hombres asustados, confundidos, desilusionados. No existen hombres trágicamente marcados de las experiencias pasadas, necesitados de ayuda, necesitados de tiempo. Los hombres se dividen en dos categorías nada más: aquellos que te quieren, y aquellos que no te quieren. Todo el resto es una excusa.
Y tú, tú mujer, de profesión haz el abogado, la vendedora, la camarera, la maestra, el ama de casa, la administradora, la modelo, la contable, la actriz, la estudiante...no la cruz roja!!!
Por eso, esperá que él te pida de salir, porque está bien la paridad de los sexos, las cuotas rosas y la igualdad de los derechos, pero los tiempos no cambiaron tanto. Los hombres siguen siendo siempre cavernícolas, aunque lleven la corbata y como tales adoran el sabor de la conquista.
Mantente alejada de los hombres casados. No dejarán la mujer por vos. Menos que menos dejarán los hijos por vos. Y no creas a la historia de la amiga de la hermana de tu prima, que acaba de llegar al altar con aquel divorciado. Tú no eres la excepción. Tú eres la regla.
Al diablo aquellos que te obligan a esperar horas al lado de un teléfono que no suena. No han perdido tu número. No han atropellado un perro. No acaban de descubrir que tienen un cáncer a la próstata. Probablemente están al teléfono con otra. O son gay.
Al diablo aquellos que no usan los verbos en futuro. No son analfabetos. Simplemente no se quieren comprometer. Porque no les gustas lo suficiente. Los reconoces fácilmente: son los que tienen un cartel colgado al cuello con escrito: "Estamos saliendo". Cuando escuchas esto, escapa.
No gastes tus hermosos zapatos nuevos (y ni siquiera aquellos viejos!) en correr detrás de un hombre que no te quiere. Úsalos más bien, para agarrarlo a patadas en el culo. Aprende el arte de ser mujer. Aprende el arte de obtener de los hombres aquello que deseas, no haciendo caprichos, sino haciéndoles creer que fueron ellos los que decidieron.
Aprende a elegir, en vez de ser elegida. [...]"
(Extraído de la película "He's just not that into you", de Ken Kwapis)
La entrada ha sido un poco extensa (y juro que me contuve) pero son cosas en las que pienso y reflexiono a veces y quiero compartir. Agradezco a quien ha leído hasta aquí y, por sobre todas las cosas, a mis Amigas, así con mayúsculas, porque son de esas mujeres que no sólo me demuestran día a día la verdadera amistad y solidaridad, diciéndome no lo que quiero escuchar sino lo que ellas tienen que decirme; y porque yo puedo ser tal cual con ellas... gracias.
Hoy no quiero hablar de películas, sino de una obra de teatro, de un libro. ¿Y por qué hoy? No por ser el día D, sino porque estoy convencida que para combatir cualquier cosa, hay un instrumento muy poderoso que se llama: educación.
Cuando una mujer se conoce completamente, con todos sus claroscuros y se acepta, se respeta, se quiere, es mucho, mucho más probable que no permita ciertas situaciones. Y cuando una mujer así, crece a un niño que luego será un hombre, éste no podrá actuar de diferente manera. Porque no sólo no la golpeará, sino que no ejercerá ningún tipo de violencia y ella tampoco lo permitirá. Ella no dejará que la menosprecien, ni que la degraden o humillen de ningún modo; no dejará que una vez adulta le digan qué debe hacer, que se impongan a su voluntad, que le quiten algún derecho.
Eduquémonos. Conozcámonos. Seamos conscientes de nosotras mismas. Querámonos y respetémonos, y así seremos capaces de hacer que el otro, que los otros, lo hagan. Educación, esa es la clave.
Aún no se había publicado esta entrada (ya que Blogger hoy me está haciendo muy complicado todo), y siendo las 20:00 aquí en Italia, se ha confirmado la noticia de la muerte de Diego Armando Maradona. No se puede negar que a veces las cosas tienen una cómica casualidad, eso si alguien cree en ellas. Pero no voy a ponerme aquí a debatir de él como hombre, ni como marido, ni como padre, ni como nada; de ello se encargarán quienes se crean con los méritos y capacidades, yo no soy juez de nadie. Aquí, como amante de este deporte, sólo haré mención del brillante jugador de fútbol que tantas alegrías nos ha dado... gracias por ese extraordinario gol, jamás ningún otro me ha emocionado tanto y lo he gritado más. Descansa en paz, finalmente.
Abandonada a sí misma, la obsesionaban los recuerdos de las manos sobre su cuerpo. Ahora, bajo su brazo, sentía una que se deslizaba hacia su cintura. Se acordó de Martinez, de su manera de abrirle el sexo como si fuera un capullo, de cómo los aleteos de su rápida lengua cubrían la distancia que mediaba entre el vello púbico y las nalgas, terminando en el hoyuelo al final de la espalda. ¡Cuánto amaba él ese hoyuelo que le impulsaba a seguir con sus dedos y su lengua la curva que se iniciaba más abajo y se desvanecía entre las dos turgentes montañas de carne!
(...)"
(Fragmento de "Mathilde" de Anaïs Nin)
Anaïs Nin, nacida en Francia el 21 de febrero de 1903. Desde muy temprana edad comenzó a escribir, fueron aquellas 3500 páginas que después fueron denominadas "Diarios de Anaïs Nin", compilados en siete volúmenes.
Tras su muerte, el 14 de enero de 1977 en Los Ángeles, se ha publicado un libro donde ella relata breves historias eróticas para un comprador privado. Aquí ella describe algunas situaciones de diferente índole sexual, que en esa época eran temas muy tabú. En estos relatos ella escribía sobre el incesto, la homosexualidad, la prostitución, la infidelidad, por ejemplo; pero siempre desde el punto de vista de una mujer (hasta se ha llegado a pensar que era ella misma). Este libro se llama "Delta de Venus", donde los relatos están completamente separados unos de otros, sólo los unen el tema del sexo y el erotismo.
Para leer sobre erotismo, te recomiendo una de las grandes... te recomiendo a Anaïs Nin y su "Delta de Venus".
Hoy por hoy en muchos lugares, rincones del mundo, hay una reivindicación por el rol de la mujer, por el sitio que siempre debió ocupar. Se escuchan, se cuentan, se ven historias donde son ellas las protagonistas. Pero era a finales del ya lejano 1991 cuando, a partir de un homónimo libro, este director junta cuatro actrices maravillosas y trae a la gran pantalla una historia que conmueve, que inspira, que denuncia. Una película donde las mujeres pueden identificarse sin dudas.
Todo comienza en el presente, cuando una insatisfecha y frustrada Evelyn llega a un geriátrico y conoce a la espléndida Ninni. Y así, como en la vida misma, una chispa las une y esta última comienza a contarle una historia. Las vidas de dos jóvenes mujeres, dos heroínas de todos los días. Una película que trata sobre la amistad, el valor, la resilencia y, sobre todo, la solidaridad entre mujeres.
Creo que lo que hace a ésta una gran, gran historia, es la naturalidad con la que tratan temas muy controvertidos, sobre todo para la época en la que está ambientada -los años '20-, como el amor lésbico, la misoginia, el alcoholismo, el racismo, la miseria y las capacidades humanas. Si no la has visto, pues te preguntaría ¿qué esperas?; y si ya lo has hecho, entonces te propongo hacerlo nuevamente y me cuentas qué te ha parecido.