lunes, 26 de julio de 2021

"Memorias de mis putas tristes"

Sinopsis: "Un viejo periodista decide festejar sus noventa años a lo grande, dándose un regalo que le hará sentir que todavía está vivo: una jovencita virgen, y con ella «el principio de una nueva vida a una edad en que la mayoría de los mortales están muertos». En el prostíbulo llega el momento en el que ve a la mujer de espaldas, completamente desnuda. Ese acontecimiento cambia su vida radicalmente. Ahora que conoce a esta jovencita se encuentra a punto de morir, pero no por viejo, sino de amor. Así, Memoria de mis putas tristes cuenta la vida de este anciano solitario, un apasionado de la música clásica, nada aficionado a las mascotas y lleno de manías. Por él sabremos cómo en todas sus aventuras sexuales (que no fueron pocas) siempre dio a cambio algo de dinero, pero nunca imaginó que de ese modo encontraría el verdadero amor."
("Memorias de mis putas tristes", de Gabriel García Márquez)

Que difícil 'hablar' de este libro... No sólo porque estamos frente a Gabriel García Márquez, que quien me conoce sabe que es uno de mis autores favoritos allá donde los haya; sino por un detalle en el cual sus más duros detractores se fijaron a la hora de alzar sus críticas.

Todo empieza cuando nuestro protagonista despierta el día de su cumpleaños. 90 años y una vida escapando al amor, o mejor dicho, a los compromisos sociales que provoca el amor. Él representa uno de los estereotipos del hombre latino más común, aquel del hombre grande, amante experto, que nunca sentó ni sentará cabeza. Su autodescripción es imperdible:
«(...) Nunca he ido a la cama con una mujer que no pago... El momento en que tenía cincuenta años hubo 514 mujeres con las que yo había estado al menos una vez... Mi vida pública, en cambio, carecía de interés: los dos padres muertos, un soltero sin futuro, un periodista mediocre y un favorito de los caricaturistas por mi fealdad ejemplar. (...)»
Y ese día, a sus noventa años, lo invade un deseo tan inesperado como inminente:
«(...) El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. Me acordé de Rosa Cabarcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Nunca sucumbí a esa ni a ninguna de sus muchas tentaciones obscenas, pero ella no creía en la pureza de mis principios. También la moral es un asunto de tiempo, decía, con una sonrisa maligna, ya lo verás. (...)»
Aquí es donde se produce el choque de dos mundos, de dos realidades, de dos vidas. Una es la de él, que sin dudas está llegando al final y que siente que le ha faltado algo, aún pudiendo haberlo tenido todo. Y ella, esa niña que dejará tal condición para convertirse en mujer de la forma más espantosa, empujada por unas circunstancias que no le dejan más opción. Entonces se convertirá, sin saberlo, en la última de sus putas, ¿podría no ser triste ella delante a este panorama? Y él, ¿podría escapar a los recuerdos, a sus memorias y a la propia tristeza?

Un libro que me dejó pensando. Que aún si el gran Gabriel García Márquez no hubiese escrito sobre la prostitución y sobre esa mítica fantasía popular machista, donde una mujer muy, muy joven, una niña, virgen para más, se entrega al hombre mayor y experto, esto seguiría existiendo. Creer el contrario sería tapar el sol con un dedo. Y que el hecho de haberlo escrito no significa que él avalase o aceptase semejantes conductas. Referirse a este libro enmarcándolo en el tema de la pedofilia, tema indiscutiblemente repudiable, me parece sería exagerar y tergiversar el verdadero sentido del mismo, descontextualizando el todo.

Es mi opinión que esta historia va más allá de un trasfondo sexual y, en cierto modo, es un análisis a esa edad que muy pocas veces se trata: la vejez. Hay infinidad de libros que nos relatan amores, dramas, experiencias de la adolescencia y la edad adulta, pero muy pocas que lo hacen con protagonistas ancianos de principio a fin y no como capítulos finales a manera de conclusión. La gente grande, los "viejos", no aman, no tienen deseos ni sexo, ni nada... en el imaginario colectivo parecería que fueran seres esperando la muerte sin más. Que error lamentable. La maravillosa pluma del autor colombiano nos demuestra cuánto podríamos aprender de los ancianos... de los "sabios".
«(...) Aquella noche, descubrí el placer inverosímil de contemplar el cuerpo de una mujer dormida sin los apremios del deseo o los estorbos del pudor. (...)»

Detalles del Libro
Título original: "Memorias de mis putas tristes"
Autor: Gabriel García Márquez
Editorial: Diana
Páginas: 112