lunes, 5 de octubre de 2020

"Todo lo que no te dije"

"Escribo por placer, sin reglas, sin métrica, sin nada.
Porque intento desnudarme en cada página.
Sin problema y sin importancia.
Y pinto folios en blanco mientras sigo preguntándome por qué la vida es tan abstracta.
No busques poesía tradicional en este libro.
Esto es lo más parecido a un poema que soy capaz de escribir."

Apenas supe que lo estaba escribendo, no veía la hora que me llamara para decirme "aquí lo tienes, ve a buscarlo". Sin embargo, luego me detuve a pensar en ese instante y sentí que no le había demostrado todo lo importante que para mí había sido y la ilusión que me hacía, porque sé que para ella era importante... así y todo, no volví a decírselo, lo sabrá ahora, cuando lo lea aquí.

Entonces lo compré y seguí sumergida en el ritmo alucinante que están teniendo mis días últimamente... y dejé de pensar en ello, esa es la más pura verdad.

El viernes amaneció un día gris, en todos los sentidos que se logren imaginar. No especificaré porqué, a veces tengo la sensación que alguno pueda creer que con mis palabras busco alguna especie de compasión o justificación... ni la una ni la otra. Las cosas son como son; algunas tienen solución y lo único que nos queda es tener un poco de paciencia; otras son irremediables y, entonces, la única respuesta es ponernos el alma en paz... cosa no tan fácil como escribirla, por lo visto. Fue en este contexto, en mis lágrimas debajo de la ducha para que no se vean; en mi autoimpuesta sonrisa mientras trabajo, porque siempre pienso que la otra persona ya tiene bastante con lo suyo y cuando vienen a mí, lo hacen para, con un gesto superfluo, sentirse mejor; en mi perseverante positivismo que cada día de estos últimos años se mete más a prueba... que llaman a la puerta y me dicen que baje porque debían entregarme un pedido. No sabía qué era.

Llegó ella, llegaron sus letras... y me puse a llorar ahí pero esta vez de emoción. No hice a tiempo de subir la escalera que ya había abierto el paquete y otra vez esa brisa se coló, esta vez por la puerta de casa, y llegó hasta cada rincón de mi alma. Para cuando entré en mi estudio ya había leído contraportada y las primeras páginas...
"La poesía me salvará.
Digo mientras caigo una vez más."
¿Cómo hace? ¿Cómo puede tener esa capacidad de decir tanto... lo justo... en el preciso modo... en el instante exacto? Sentada allí, en mi rincón, continuaba a correr las páginas... y palabra tras palabra, una sonrisa se me dibujaba en el rostro. Fue entonces que podría jurar haber escuchado su voz.

Y lo supe, o mejor dicho, recordé, que no estoy sola. La vida no siempre ha sido clemente, pero no sólo me ha dado la fuerza para volver a recomenzar después de cada caída, sino que también ha puesto en mi camino seres maravillosos. Uno de ellos es sin dudas Laura...

"(...)
¿Cómo se explica algo que no se puede tocar pero que sí que existe en realidad?
¿De qué estarán hechas las cosas que no se ven?
¿De qué estará hecho todo lo que nos rodea?
Mientras nos dedicamos a desordenar la conciencia, con todo aquello que no podemos demostrar pero que sí somos capaces de sentir...
(...)" 
Y entonces tomo su mano una vez más, me dejo abrazar por sus palabras y me salvo.
De más está decir que les recomiendo el libro, y no sólo, sino cada palabra que salga de ella. Para quien aún no lo haya hecho, dense la oportunidad de conocerla, de leerla y comprenderán de lo que es capaz y el enorme privilegio que esto significa.

"Todo lo que no te dije", todo lo que te hace sentir, por Laura.