miércoles, 20 de septiembre de 2023

"Son of Anarchy"

Para vivir a alta velocidad, mirándola a los ojos...



En el 2008 inició una serie televisiva que para muchos sería toda una revolución; “Son of Anarchy” escrita y dirigida por Kurt Sutter. Es más, no ha faltado quien la definió el Hamlet en motocicleta, ya que de hecho los personajes son calcados de esta magnífica obra. Y no será sólo de ésta que tomarán citas de Shakespeare, ya que las encontraremos a lo largo de las siete temporadas que duró la serie.

Más allá de lo que se pueda pensar, y de los prejuicios que pueda tener quien (aún) no la haya visto, esta serie es un grito contra la violencia. Una mirada muy crítica sobre la sociedad americana y su hipocresía, en el uso de las armas, la educación que reciben los niños y las contradicciones en estas cosas. Por lo cual, no es la serie que es violenta, sino que es reflejo de esa violencia que desde hace años invade y corrompe la sociedad.

Es una serie de acción pero que no sólo muestra seguimientos en motos y disparos. Una historia que nos habla del amor, de la familia, de las traiciones, de la venganza, de la verdad por sobre todas las cosas, de la libertad y, obviamente, de la muerte. Por eso que calificar a “Son of Anarchy” como una serie de motociclistas y basta, sería minimizar y una simplificación prematura y totalmente sin sentido.

El cast y el trabajo de cada uno de ellos, ha sido extraordinario. Comenzando por el actor británico Charlie Hunnam, que fue toda una revelación con su personaje: el rebelde y carismático Jax Teller. En menor medida, también fueron una revelación los roles de Maggie Siff como Tara, que terminará siendo la mujer de Jax; y Opie, el mejor amigo de Jax, que es el personaje interpretado por Ryan Hurst. Sin olvidarnos de estrellas como Katey Sagal, que interpreta a Gemma Teller, madre de Jax; y Ron Perlman en la piel de Clay Morrow, que es uno de los fundadores del club para motociclistas SAMCRO.

“Son of Anarchy” es una serie cruda, que no toma atajos, es directa y real, propio como la vida misma... desde acá te recomiendo no perdértela.