lunes, 28 de septiembre de 2020

"El ruiseñor"

Sinopsis: "Francia, 1939. En el tranquilo pueblo de Carriveau, Vianne Mauriac se despide de su marido, Antoine, que debe marchar al frente. Ella no cree que los nazis vayan a invadir Francia, pero lo hacen, con batallones de soldados marchando por las calles, con caravanas de camiones y tanques, con aviones que llenan los cielos y lanzan bombas sobre los inocentes. Cuando un capitán alemán requisa la casa de Vianne, ella y su hija deben convivir con el enemigo o arriesgarse a perderlo todo. Sin comida ni dinero ni esperanza, Vianne se ve obligada a tomar decisiones cada vez más difíciles para sobrevivir.
La hermana de Vianne, Isabelle, es una joven rebelde de dieciocho años que busca un propósito para su vida con toda la temeraria pasión de la juventud. Mientras miles de parisinos escapan de la ciudad ante la inminente llegada de los alemanes, Isabelle se encuentra con Gaëton, un partisano que cree que los franceses pueden luchar contra los nazis desde dentro de Francia. Isabelle se enamora completamente pero, tras sentirse traicionada, decide unirse a la Resistencia. Sin detenerse nunca para mirar atrás, Isabelle arriesgará su vida una y otra vez para salvar a otros.
En el amor descubrimos quiénes queremos ser.
En la guerra descubrimos quiénes somos en realidad."
("El Ruiseñor" de Hannah Kristin)

El mes de septiembre no ha sido uno de muchas lecturas, menos aún de reseñas, el ¿por qué?, simplemente es que el tiempo es uno y, a veces, todo no se puede. No es el mundo ni quienes nos rodean que exigen algo de nosotr@s, sino que la mayoría de las veces, somos nosotr@s mism@s a exigirnos más, siempre más... y este mes, yo he decidido hacer, tener prioridades; porque al final, si en cambio de cinco libros, me leía tres ¿alguno moriría?, pues no... (y menos mal, sino un cargo de conciencia... jajajajajajajajaja!).

Por todo esto, es que en las páginas de los diferentes retos de lectura, apunté un par de libros que no reseñé (y no pienso hacerlo) porque la verdad es que no han sido un gran qué. Y en cambio éste que les traigo hoy fue un golpe al alma y es por lo que no puedo, ni quiero, dejar pasar la oportunidad de hablar de él.

Si hay algo que me gusta de los "retos", sean de lectura como en este caso, como los de escritura o los de cualquier tipo, es que nos hace probar cosas nuevas, nos "empujan" a ir más allá de esos límites que nos hemos autoimpuesto. Y en mi caso, y con respecto a la lectura, uno de estos límites es la temática. Obviamente cada uno de nosotros tiene un género favorito, uno que prefiere por encima de los demás y que le resulta fácil leer... y otro que no le entusiasma demasiado o que, hasta evita de todas las formas. Admito que para mí lo son los históricos y más si tratan sobre alguna guerra... evito estos libros, o películas, o series, lo que sea propio de guerra, no es lo mío; como digo muchas veces, ya hay bastante infelicidad en el mundo como para encima buscarla en los momentos de relax y distracción. Pero siempre hay excepciones, y cuando me planteé buscar un libro para el reto de los "Meses Temáticos", uno que la trama se desarrollara en una de las grandes guerras, éste llamó mi atención.

"El Ruiseñor" creo sea un libro excepcional. Atrapa sin más. La autora, Hannah Kristin, toca cada fibra del alma humana, porque trata sobre los lazos de amor, los de la familia, entre padres/madres e hijos, entre hermanos, amigos; sobre las elecciones personales, de las consecuencias de éstas; sobre la libertad, el miedo, el coraje y el orgullo; sobre la maldad, la miseria y la oscuridad humana. Y todo lo hace sin caer en lugare comunes ni dar los llamados "golpes bajos". He encontrado a todos y cada uno de los personajes muy bien logrados, muy humanos; está la mujer que opta por la ficticia seguridad y que termina haciendo lo impensable, porque a veces sí, el fin justifica los medios. También están los anónimos héroes y heroínas, hombres y mujeres comunes que las circunstancias hicieron que se volvieran extraordinarios. Están los malos, que en el fondo tan malos no eran, sólo estaban del lado equivocado; como los buenos, que tampoco eran tan buenos y que luego se apañaron en la "obediencia debida". Y obviamente, no podía faltar esa especie de personaje -muy real, lamentablemente- que la realidad de los hechos revela la verdadera naturaleza.

Creo de no equivocarme en recomendar este libro, en lo personal, más allá de las lágrimas que me provocó (no me avergüenza decirlo, sobre todo al final), me alegro de haberlo elegido, de haber aprendido algo más sobre ese período tan oscuro de la historia, y que a veces, muchas, temo que no nos ha enseñado nada... y que, seguramente, no olvidaré en mucho tiempo, tal vez nunca.




 

(Esta reseña participa al "Reto Genérico",
a los "Meses Temáticos" y al reto "12 meses, 12 libros")