martes, 24 de enero de 2023

"Canción del ocaso"

Sinopsis: "Cuando empieza a estudiar en la escuela de Kinraddie, un pequeño pueblo escocés, la joven Chris Guthrie se encuentra en la disyuntiva de elegir entre dos caminos diametralmente opuestos; por un lado, el de los libros y el conocimiento, y, por el otro, el de la vida rural dedicada a la tierra. Con esta contradicción perenne en su corazón, Chris crece, trabaja, aprende, sufre, conoce la felicidad, la melancolía, el amor y la pérdida."

Votada como la novela favorita de los escoceses y llevada a la gran pantalla por Terence Davies, Canción del ocaso es la obra más aclamada de Lewis Grassic Gibbon y un clásico imprescindible de la literatura escocesa. La historia de Chris dibuja con un lirismo extraordinario la dureza de la vida rural, los cambios producidos por el estallido de la Primera Guerra Mundial y la fortaleza de una mujer que, como la tierra que trabaja con sus manos, resiste y reverdece ante las inclemencias del destino.
("Canción del ocaso", Lewis Grassic Gibbon)

Terminé mi pasado año lector con un ejemplar de la editorial Trotalibros, "El palacio de hielo", y empecé este 2023 con otro: "Canción del ocaso".

Cuando comencé debo admitir que no me atrapó, el preludio -ese "Campo sin arar"-,  tenía muchos nombres "complicados" y eso hacía que me perdiera un poco. Pero después, inmediatamente iniciar con la primera parte de esta canción, fue un in crescendo de emociones.

La familia Guthrie es bastante tradicional, podríamos decir, típica de una época. Un padre de carácter fuerte, que trabaja duro para colmar las necesidades básicas de la familia; una madre devota con todos y cada uno de los miembros; y los hijos: Will, el mayor; Chris, figura principal y alrededor de quien gira toda la historia; y los dos hermanos gemelos. También están los otros protagonistas, llamarlos secundarios me parece casi un pecado porque es cierto que son mucho más que interesantes: Ewan, que será clave en cierta parte de la trama; el párroco Gibbon y sus contradicciones; Chae (como me he reído con él); Rob el largo, el del molino (¡vaya qué personaje!) y todos los del pueblo en general.

De a poco el autor nos va llevando a conocer a todos y cada uno de los habitantes de Kinraddie; los pequeños detalles que se desean mantener ocultos pero que al final todos conocen; sus creencias, sean religiosas que las propias costumbres pasando de generación en generación; los ideales y propios principios, que a veces entran en contraste con la realidad del momento. Y luego llega la guerra (Primera Guerra Mundial) y los diferentes modos de enfrentarla, de "combatirla", de sobrevivir a ella.

Hasta hubo un momento que me recordó a "Lo que el viento se llevó", cuando Gerald O'Hara -padre de Scarlett-, habla de su tierra (aunque allí se refería a Irlanda y aquí estamos en Escocia):
"(...) Y entonces tuvo una idea extraña en los campos empapados: que nada perduraba en absoluto, nada salvo la tierra por la que caminaba, removida, cavada y en perpetuo cambio a mano de los pequeños agricultores desde que los más antiguos de estos habían erigido las Piedras junto a la laguna de Blawearie y subían allí en los días de fiesta religiosa y veían que las cosechas de sus bancales crecían al viento y al sol. El mar, el cielo y la gente que escribía, luchaba y era culta, y que enseñaban, hablaban y rezaban, duraba solo un suspiro, como la niebla en las colinas, pero la tierra era eterna, se movía y cambiaba debajo de ti, pero era eterna, estabas cerca de ella y ella de ti, y no podías dejarla, sino que te retenía y hería.
Buscó refugio en la tierra, en su cercanía y olor, y bien buena que era la tierra, que no se rebelaba ni te atormentaba; estabas en paz con la tierra siempre que le entregaras tus manos y tu corazón, la cuidarás y te matarás por ella; era una tirana salvaje, pero no era cruel. (...)"
Me resulta difícil escribir sobre este libro sin contar demasiado de la historia, sin desvelar puntos importantes de la trama; pero creo que si tuviese que definirla en algunas pocas palabras, elegiría: impactante; extremadamente emocionante... de esos libros que uno quisiera olvidar para tener el inmenso placer de volver a leer por primera vez.
"(...) Había cosas maravillosas en el mundo, cosas maravillosas que no duraban y eso las volvía más maravillosas. (...)"


Detalles del Libro
Título original: "Sunset song"
Autor: Lewis Grassic Gibbon
Traducción: Miguel Ángel Pérez Pérez (en español)
Editorial: Trotalibros
Fecha de la primera edición: 01/enero/1932
Páginas: 320