miércoles, 26 de febrero de 2020

"Mujercitas"

Aunque creas que te has equivocado, te aseguro que no... hoy es miércoles y nos dedicaremos al cine como siempre pero -siempre hay un pero-, haré una excepción y comenzaré con un libro...

Cuando me he sumado a los retos de lectura este año, he visto que entre los géneros estaban -obviamente- los clásicos... desde ese momento no pude pensar en otra cosa que no fuera: "...y ahora, ¿qué clásico leo?!". Y no porque me los haya leído todos, sino todo lo contrario. Son muchos los títulos de clásicos que -aún- no he leído; pero, si no lo he hecho es por un motivo, ¿no?

De todos modos, sin decir una palabra a nadie, me puse a ello, busqué uno de esos títulos que me "debía" de siempre y comencé a leer. Entre estos libros, admito que estaba "Mujercitas", el súper clásico de Louisa May Alcott, que fue el que elegí para reducir mi lista de "pendientes".

Me costó, no lo niego. No sé si porque me encontraba con una historia que sí había escuchado muchas veces; o porque las descripciones de sitios y vivencias se me hacían muy remotas, pero el hecho era que no lograba 'conectar'. El único personaje que si me fascinó desde el inicio fue Jo March... ella me pareció la revolucionaria, la mujer atemporal en su lucha por el propio espacio, y no hace falta decir que me identifiqué con ella. Como también detesté a Amy... tan frívola, tan aparentemente superficial, tan vanidosa, egocéntrica, todo lo contrario de Jo.

Por eso, cuando unos días después de terminar el libro, mi hija me propuso ir al cine a ver "Mujercitas", justamente, dudé... No me decidí hasta último momento (fui el pasado miércoles, último día que la proyectaban aquí) y, sin muchos rodeos digo, ¡menos mal que lo hice!


Me encontré con una película especial, casi perfecta, si esto fuera posible. Las interpretaciones eran una mejor que otra (aclaro que nunca había visto tampoco ninguna otra versión cinematográfica); las hermanas March eran tal y cual las había imaginado. Y, como con el libro, adoré a Jo y detesté a Amy, en más de una ocasión he querido alterar la historia y que el personaje de Amy no llegara al final...

Es verdad que la directora de la película, Greta Gerwig, hace una única historia de dos libros: "Mujercitas" y "Aquellas mujercitas"... y todo es un ir y venir de recuerdos y vivencias de esa infancia y adolescencia de las cuatro hermanas. Através de la gran pantalla, se vive con ellas los amores, los sueños, las pasiones, los errores cometidos o que se creen cometer, los remordimientos y las nuevas apuestas al futuro. En una de las escenas más duras de la película, el personaje de Jo dice una frase que me impactó por lo actual pero no recordaba de haber leído; soy una que transcribe a un cuaderno personal todas las citas que encuentra "interesantes" y me parecía sumamente extraño que ésta no estuviera. De hecho, cuando volví del cine y la busqué, supe que la cita es sí de Louisa May Alcott pero de su libro "Rosa en flor", la cual te transcribiré al final de esta entrada. Mientras tanto, te recomiendo que si como yo, aún no has leído este clásico de la literatura, no pierdas más tiempo; y luego, mira la última de las siete versiones cinematográficas, de verdad creo no te arrepentirás.
"Las mujeres tienen una mente y un alma, y no solamente un corazón. Son ambiciosas y con talento, y no sólo bellas. Estoy tan cansada de oír que el amor y la familia son las únicas cosas para las cuales está hecha una mujer."
Una cita que aún hoy hace reflexionar, pero no porque amor y familia no sean dos metas extraordinarias las cuales alcanzar, sino porque no son las únicas; ni tampoco se es menos por no tenerlas como objetivos... para pensar.







(Esta reseña participa a los retos:
"Reto Genéricoy "12 meses, 12 libros")