miércoles, 20 de mayo de 2026

"Corta el cable rojo"

Hoy deseo escribir una entrada diferente; Hoy quiero hablar de teatro.

Luego de un invierno que parecía no tener ganas de terminar, decidí ir a buscar el calorcito de esas amistades que no me han dejado caer ni una sola vez pese a cualquier distancia... y así llegué a Barcelona. Laura estaba esperándome con una tácita promesa: un abrazo fuerte, una paciente escucha, un hombro depósito de lágrimas con un dorso de mano que las secaría, ningún juicio y la recompensa final de risas infinitas. Y si de algo sabe ella es de mantener la palabra, y el domingo por la noche me llevó al teatro.

Debo admitir que al principio, cuando me lo propuso, dije un instintivo sí; necesitaba -lo hago todavía ahora- reír, encontrar esa chispa (fuera de lo que es mi hija y mi nieto, obvio), pero hubo un instante luego, cuando me explicó que se trataba de una obra de improvisación, donde temí "perderme". ¿Qué quiero decir? Tuve miedo que el humor fuera algo muy local, como cuando ves un episodio de "Los Simpsons" y la broma está tan circunscripta a la realidad norteamericana que la mayor parte de los mortales no nos enteramos. Pero qué equivocada estaba!

Comienza con unas imágenes y música que te anuncian las risas imparables que están por llegar. Y luego entran ellos, los actores Mai Boncompte, Manu Pradas e Ionai Ramírez, que junto a Modesto Lai, músico y último elemento que en una perfecta sincronización te harán pasar los más divertidos noventa minutos que recuerdes.

La obra se divide en varios actos y desde el comienzo es un interactuar constante con el público. Proponen diferentes consignas que los espectadores cumplen -quien más, quien menos- y de allí en más es un sin parar. Por momentos puedes creer -yo lo hice-, "con esto no podrán... no hay modo..." y sorprendentemente hacen que te destornilles en la butaca. No es un humor banal, descontado, fácil; y si vas esperando la broma tonta no la encontrarás, por el contrario, crean en cada momento, una situación de aguda ironía, un humor muy inteligente podría decirte.

Por lo cual, si estás por Barcelona, no sólo puedes visitar la Sagrada Familia, Parque Güell o casa Batlló; caminar por la rambla o comer en La Boquería; disfrutar de las playas y de las tapas, recuerda de pasar por el Teatre Muntaner, creo que no te arrepentirás.