miércoles, 17 de junio de 2026

"Michael"


Por una cosa u otra esta entrada ha ido postergándose repetidamente y lo lamento porque hubiera querido escribirla con toda la emoción de ese día...

El domingo 10/mayo, aquí en Italia se festejó el día de la madre, y mi hija decidió que lo festejaríamos ella y yo solas, haciendo una de las cosas que más nos gusta, ir al cine... y es que las pasiones, a veces, las heredas. Entonces, luego de gustarnos un muy buen sushi, nos fuimos hacia donde "Michael" nos estaba esperando.

Admito que ya más de adolescente, luego de los 15 o 16 años, yo fui más de Prince que de Michael; es que me resultaba más sexy y su música siempre me provocaba sensaciones inexplicables. Pero también tengo que decir que Michael fue mi infancia... esa primera coreografía, todos querían bailar " Thriller " y esa ”moonwalk” imposible de imitar. Así que fue sentarme, ver aparecer el título y emocionarme...

Como ya dije en otras ocasiones, no me interesa mínimamente entrar en polémicas sin sentido sobre cuestiones en las que creo que, en definitiva, nunca sabremos del todo la verdad. Aquí les hablaré, como siempre, de mis sensaciones, de lo que me provocó lo que vi.

En esta película, biopic como les gusta llamarlos ahora, Antoine Fuqua hace un trabajo de mucho mérito. Han tenido mucho, mucho cuidado en los detalles y no hablo solamente de buscar un parecido físico por parte del protagonista -que es Jaafar Jackson , sobrino del mítico artista-, sino de todo en general... hasta de esa voz un poco infantil que tenía el Rey del pop en la vida real y debajo de los escenarios.

La sensación que a mí en lo personal me ha quedado es la historia de un niño tremendamente abusado -y por favor no limitemos esta palabra al aspecto sexual-; un niño y adolescente muy maltratado sea en el aspecto físico que en el psicológico sobre todo; y que luego se convirtió en un adulto, al menos cronológicamente hablando, con una valija de traumas no indiferentes. Sin dudas un ser humano complejo y un artista extraordinario, al cual al día de hoy, comparativamente ninguno se le acerca, nos guste o no.

viernes, 12 de junio de 2026

#VDLN - 330

Hace exactamente una semana, en medio a una pausa, leí la noticia de la muerte del Indio Solari. No voy a poner el nombre por entero, porque a decir verdad, no tenía ni idea de cómo se llamaba, para mí siempre fue "el Indio", como si fuera alguien que se conocía, uno del barrio. Y puntualmente llegaron las polémicas.

Podría decir que ésta es una característica de la idiosincrasia argentina pero después de 22 años viviendo en Italia, les aseguro que mi nonno tenía razón cuando decía "lo que se hereda no se roba". Quiero decir que esto no lo "inventamos", no tenemos mayor mérito que seguir repitiendo los esquemas de nuestras raíces... le guste a quien le guste. Así que prefiero apartarme de esto, estamos ya grandecitos y gastar energía en cuestiones inútiles no es lo mío.

A mí me interesa poco, por no decir nada de nada, si el Indio se "ponía la bandera de los pobres" y murió millonario; si hablaba de patria y tenía residencia en New York; si era comunista, socialista, peronista o Hare Krishna... ¿Por qué? Pues simplemente porque esos aspectos los podría tener en cuenta si me hubiese sentado a conversar con él, escuchando sus motivos, sus experiencias (que seguramente hubiesen sido más que interesantes)... o sea, conocer su trayecto de vida y lo que lo llevó a todo eso. Pero yo sólo conocía su música y la mayor parte me gustaba, punto.

Lo innegable es lo que significó para la música nacional argentina... y lo que seguirá significando, porque desde el pasado viernes el Indio se convirtió en leyenda. Será recordado por todas las generaciones que crecieron con sus canciones y lo amarán todas las que han venido y vengan después porque ya estaremos nosotros para enseñarles quién era y qué hizo el Indio...


...ahora de pie por favor, que despedimos a un grande.

lunes, 1 de junio de 2026

"Voz en off"

Voz en off es un libro de prosa poética que nace en un territorio liminal: allí donde las palabras se detienen y los silencios comienzan a hablar. Habita en los márgenes, en el límite entre lo dicho y lo callado, en el eco de lo que no termina de apagarse.
La voz de la autora transita entre la serenidad y el desgarro, entre la contemplación de lo cotidiano y la irrupción de lo inesperado que lo fractura. Lo invisible se hace audible, lo mínimo adquiere peso y lo aparentemente insignificante se transforma en revelación.
La pausa, la grieta, el murmullo: todo se convierte en materia poética. Aquí, la poesía no se esconde en metáforas herméticas, sino que se abre con claridad y ternura, alcanzando lo esencial: nombrar lo innombrable y compartir lo intransferible.
Voz en off despliega un viaje emocional en el que amor y pérdida, amistad y soledad, memoria y herida, duelo y reconciliación se entrelazan en un mapa afectivo reconocible por cualquier lector.
("Voz en off", de Laura González Moliner)

Cinco días. Eso duró mi último viaje a Barcelona.
Ciento veinte horas para estar junto a Laura. Hora más, hora menos.
Y de todos modos, éstas no son unidades de medida válidas para con ella. Sería más justo decir que el viaje duró un abrazo de bienvenida largo y apretado. Incontables pasos veloces hacia el coche para llegar a casa porque queríamos contarnos sin perder tiempo. Las primeras de unas cuantas bravas en la Capsa. El té en el sillón con la excusa de querer digerir pero ambas sabemos que es para alargar el tiempo. La mañana y el "...yo nunca desayuno pero si estás vos..." entonces nos sentamos con el café y las tostadas. Las lágrimas... unas cuantas, ni muchas ni pocas, sino las necesarias. Las risas, infinitas, de las que te duelen la panza. Unas visitas al centro de Barcelona; alguna caminata por el río y obviamente una sentada en la playa para mirar el mar y dejarse llevar. Y otro abrazo, pero éste cortito, porque a ninguna de las dos nos gustan las despedidas y entonces hacemos de cuenta que es un simple "hasta luego... en un rato te veo...".

Me volví con la misma valija, la misma ropa, un poco de arena por si pudiese dejar marcado el camino de regreso... y él. El tercer hijo literario. El que ví gestarse, crecer, darse de bruces y volver a levantarse. Torcerse y enderezarse. El de "¿lo digo o no lo digo?" ...y el de "es tuyo, parilo como quieras, como te salga"...

Ahí estaba, finalmente en mis manos. Es tan distinto verlo que tenerlo. La emoción me explotó en el pecho. Leer esas palabras de ella para mí y quedarme en silencio porque a veces, cuando lo que se siente es tanto, ni (el) Alma encuentra el modo de expresarse. Y cayeron esas lágrimas de emoción, de admiración, de reconocerse la una en la otra, de amistad, de amor.

"Voz en off"
no es como los otros libros, si bien proviene de la misma pluma y la misma sangre. Este libro es un viaje; un viaje hacia adentro de uno mismo. Se detiene frente a la herida, no la esquiva ni la ignora. Y le hunde el dedo. Urga en esa llaga, pero no por masoquismo, sino porque el instinto dice que la única forma de curar(se) es primero quitar(se) todo el veneno. Eso hace, y lo escupe, lo vomita. Y así vuelve a ponerse de pie, pudiéndose observar al espejo sin bajar la mirada. Es el diario de un luto, porque éste no es sólo por la pérdida física de alguien, también es eso que nos pasa cuando nos perdemos a nosotros mismos, por ir detrás de quien no desea ser alcanzado o de sostener lo insostenible.

Un libro para leer y volver a él cuantas veces haga falta. Para hacerlo propio. Porque lo que en sus páginas encontrarás es lo que te ha pasado o te pasa, pero que sólo ella logra poner en palabras. Si puedo hacerte una recomendación, si crees que puedo tener el criterio objetivo pese a la profunda amistad que nos une, pues te digo: dale una oportunidad. Déjate golpear y fluir. Déjate traspasar. Vívelo. No creo te arrepientas.










Con todo mi amor...❤