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miércoles, 19 de junio de 2024

"El garante"

Cuando lo prometido -por otro-, es deuda.

Era el año 1997, Argentina se encontraba en una nube de fantasía creada a propósito para conquistar a las masas, y que más tarde terminaría en la brutal crisis del nuevo milenio. Internet comenzaba a ser más popular; las diferencias sociales eran cada vez mayores y más marcadas; y la gente necesitaba y quería identificarse con personajes más comunes, con situaciones más acordes a su realidad. En este contexto, un joven Sebastián Borensztein, decide arriesgarse a producir de manera independiente una miniserie de terror o, como en lo personal prefiero clasificarla, un thriller psicológico.

Todo comienza cuando al psicólogo Martin Mondragón (Leonardo Sbaraglia), tras la muerte de su abuelo, se le presenta un señor de nombre José Sagasti (Lito Cruz), reclamando el pago de una vieja deuda que su abuelo no pudo –no quiso– cumplir. Aquí Martin se entera que es “el garante” de su abuelo por ser el primer descendiente varón aún en vida.

Nada de esto sería un problema, sino fuera que el pago de esa deuda implica entregar la propia alma al Diablo.

Martin no cree a una sola palabra dicha por Sagasti, pero para no ser maleducado, lo envía de un colega psiquiatra. Sagasti va, y en una demostración de sus “poderes”, hace que este colega se suicide... prometiéndole a Martin un infierno en vida si no cumple con lo pactado con su abuelo.

En ocho episodios se desarrollará esta historia, donde todo girará alrededor de los conflictos emocionales de los protagonistas. Apunta también, a una reflexión ética, filosófica y, porqué no, de fe.

Una miniserie que aquí en Europa seguramente pocos o nadie conoce, pero creo que a pesar de los años vale la pena rescatar y mirar... destacando sin dudas la excelente labor del recordado Lito Cruz.

lunes, 14 de marzo de 2022

"Ciò che inferno non è"

Sinopsis: "Federico tiene diecisiete años y el corazón lleno de preguntas a las que la vida aún no ha le ha dado respuesta. Las clases han terminado, el verano se abre ante él deslumbrante y misterioso, como su ciudad: Palermo. Con la emoción del testigo y la fuerza del escritor, Alessandro D'Avenia narra un largo estío en el que todo parece inmóvil y devuelve a la vida a un hombre extraordinario, un hombre sencillo capaz de generar la única épica posible: la épica cotidiana, conquistándola paso a paso, en la frontera entre la luz y las sombras, las palabras y el silencio. Aunando el antiguo aliento de las narraciones corales con la intensidad de las evocaciones, esta novela nos habla de nosotros mismos, de la posibilidad ?si somos capaces de volver a mirar la vida con los ojos del niño que fuimos? de reconocer también en medio del polvo lo que no es el infierno."
("Lo que el infierno no es", de Alessandro D'Avenia)

Una vez más no tengo ni la menor idea de cómo este libro llegó a mis manos, pero hacía ya tiempo que estaba en mi lista de "pendientes". Y nunca dejaré de asombrarme y agradecer estas casualidades.

Esta es una historia dura; de esas que cuando comienzas a saborearlas, te raspan la boca... pero que aún así no podés ni querés dejar. Está ambientada en un barrio de Palermo, Sicilia; una tierra que personalmente amo. Y que si bien tal vez, su fama de lugar 'difícil' para vivir, sea merecida, también es verdad que pocos sitios conocí más hermosos y con personas tan cálidas.

Allí te encontrarás con Federico, un adolescente un poco 'diferente' del resto; le gustan los libros, la poesía y sueña con el gran amor. Tal vez por esto, por su sensibilidad, es que Don Pino lo invita a que lo ayude en la parroquia con los nenes del barrio. Los mismos que se pasan la vida en la calle, a la deriva, en esa marea de asfalto y así, a la merced de los tiburones de la sociedad. Es ahí donde Federico realmente 'crece', donde abre los ojos y aprende.

Un libro que, repito, es bastante duro de digerir, pero que sin dudas también, te invita a pensar, a reflexionar y, sobre todo, que no deja de emocionar.
"(...) Infierno es un niño con cicatrices de afuera hacia adentro, desde la piel hasta el corazón.
Infierno es el lamento de los corderos circundados por los lobos.
Infierno es el silencio de los corderos que sobreviven.
Infierno es María madre a los dieciséis, prostituta a los veintidós.
Infierno es Salvador que tiene poco pan para los hijos y por vergüenza ese poco se lo bebe.
Infierno son las calles sin árboles, escuelas y bancos donde conversar.
Infierno son calles desde donde no se ven las estrellas, porque no está permitido alzar los ojos.
Infierno es una familia que decide quién y qué serás.
Infierno es la fría consciencia de la desesperación ajena.
Infierno es hacérsela pagar a los otros para que prueben el sabor amargo que masticamos.
Infierno es cuando las cosas no se cumplen. Infierno es cada semilla que no se convierte en rosa. Infierno es cuando la rosa se convence que no perfuma. Infierno es un pasaje a nivel que se abre delante de una pared.
Infierno es cada belleza voluntariamente interrumpida.
Infierno es Catalina que se lanzó del décimo piso con un paraguas en la mano porque al infierno no quería estar más y esperaba que un ángel la aferrase antes del asfalto.
Infierno es el posible amor pero nunca inaugurado.
Infierno es odiar la verdad, porque amarla te costaría la vida.
Infierno es Miguel con la espuma en la boca y los ojos quemados por una sobredosis solitaria.
Infierno es un viejo sin nombre muerto desde hace días en su casa, sin que nadie se diera cuenta.
Infierno es no ver más el infierno. (...)"

Detalles del Libro
Título original: "Ciò che inferno non è"
Autor: Alessandro D'Avenia
Editorial: Mondadori
Fecha de la primera edición: 28/octubre/2014
Páginas: 341