El viernes pasado fui al cine, ¡cuánto tiempo desde la última vez!
No creo sea fácil realizar la segunda parte de una historia muy bien lograda y conclusa hace ya veinte años, pero David Frankel lo hizo y, en mi modesta opinión, ha superado ampliamente cualquier objetivo.
Alguien podría pensar que sólo se trata de una película sobre moda, altas clases sociales y temas frívolos, yo creo sea una pequeña muestra de en lo que hoy se ha convertido la sociedad. ¿Cuándo se dejó de elegir leer un periódico en papel mientras te tomabas esa pausa café al bar por su versión digital vista en un minúsculo celular? ¿Cuándo fue que se decidió que es más importante un click o un like que una crítica sincera y desapasionada? ¿Cuándo un número de visualizaciones o reproducciones vale más que la compra de un ejemplar o de un volumen? ¿Y cuándo se creyó que cualquier inteligencia artificial podría reemplazar la más original creatividad?
Cuando se elige ver una noticia y no leerla, por lo cual no se analiza, no se entra en opiniones controvertidas ni que ponen en duda aquello que ya se sabía o se creía saber; el ser humano pierde. Cuándo un número totalmente arbitrario o una clasifica demasiado fácil de manipular, otorga un premio sin tener en cuenta el verdadero talento; el ser humano pierde. Cuando un trabajo creativo se hace realizar de una inteligencia artificial en base a determinados algoritmos y no hecho por un verdadero artista, el ser humano pierde. Pierde el pensamiento crítico; pierde la posibilidad de reflexionar; pierde de confrontarse con otros; pierde la capacidad de imaginar y por ende, de soñar... el ser humano pierde y basta. Porque ningún soporte de lectura digital te puede dar la emoción de un libro entre las manos; ninguna máquina de sonido, por más buena que sea, podrá jamás reemplazar ese aceleramiento del corazón que te produjo haber escuchado un Freddie Mercury, un David Bowie, un Prince, un Piazzola o un Pavarotti; y ninguna inteligencia artificial podrá jamás realizar una "Noche estrellada", un "Guernica", o cualquier obra de Goya, Michelangelo, Monet o Tintoretto.
Por todo esto, si tenés pensado ir a ver esta película, hazlo... pero ve con la mente abierta e intenta ver más allá de una portada.
No creo sea fácil realizar la segunda parte de una historia muy bien lograda y conclusa hace ya veinte años, pero David Frankel lo hizo y, en mi modesta opinión, ha superado ampliamente cualquier objetivo.
Alguien podría pensar que sólo se trata de una película sobre moda, altas clases sociales y temas frívolos, yo creo sea una pequeña muestra de en lo que hoy se ha convertido la sociedad. ¿Cuándo se dejó de elegir leer un periódico en papel mientras te tomabas esa pausa café al bar por su versión digital vista en un minúsculo celular? ¿Cuándo fue que se decidió que es más importante un click o un like que una crítica sincera y desapasionada? ¿Cuándo un número de visualizaciones o reproducciones vale más que la compra de un ejemplar o de un volumen? ¿Y cuándo se creyó que cualquier inteligencia artificial podría reemplazar la más original creatividad?
Cuando se elige ver una noticia y no leerla, por lo cual no se analiza, no se entra en opiniones controvertidas ni que ponen en duda aquello que ya se sabía o se creía saber; el ser humano pierde. Cuándo un número totalmente arbitrario o una clasifica demasiado fácil de manipular, otorga un premio sin tener en cuenta el verdadero talento; el ser humano pierde. Cuando un trabajo creativo se hace realizar de una inteligencia artificial en base a determinados algoritmos y no hecho por un verdadero artista, el ser humano pierde. Pierde el pensamiento crítico; pierde la posibilidad de reflexionar; pierde de confrontarse con otros; pierde la capacidad de imaginar y por ende, de soñar... el ser humano pierde y basta. Porque ningún soporte de lectura digital te puede dar la emoción de un libro entre las manos; ninguna máquina de sonido, por más buena que sea, podrá jamás reemplazar ese aceleramiento del corazón que te produjo haber escuchado un Freddie Mercury, un David Bowie, un Prince, un Piazzola o un Pavarotti; y ninguna inteligencia artificial podrá jamás realizar una "Noche estrellada", un "Guernica", o cualquier obra de Goya, Michelangelo, Monet o Tintoretto.
Por todo esto, si tenés pensado ir a ver esta película, hazlo... pero ve con la mente abierta e intenta ver más allá de una portada.

La primera no me llamó mucho la atención, la verdad, creo que no logre entender en el mundo que proponía. Tenemos una sociedad frívola o egoísta, cierto, pero creo que es aún peor, no es que decidamos no leer, es que hemos dado ese poder a algoritmos invisibles que sólo nos hacen llegar cosas con las que estamos de acuerdo.. hay todo un mundo ahí fuera que ni conocemos.
ResponderBorrarMe has dado curiosidad, lo mismo tendría que darle una oportunidad ;)
Yo soy de las que creen que luego de una cierta edad debemos hacernos responsables de las propias elecciones, Beauséant... si "damos" ese poder a algoritmos invisibles, aún si es de forma incosciente por así decirlo, elegimos... decidimos... y, en todo caso, cuando tomamos consciencia de ello tenemos delante otra elección, seguir como si nada o cambiar... todo está en nosotros.
BorrarMe gusta lo de provocar curiosidad... si la ves, ya me dirás... un beso.
Me divertí con la primera y la habré visto dos o tres veces en sus pases televisivos. Esta segunda parte no me llamaba la atención, pero tras leer tu reseña creo que le voy aa dar una oportunidad. GRacias por ello, amiga.
ResponderBorrarUn abrazo
Es verdad Juan Carlos que a la primera nunca la había visto de forma diferente a una película para pasar el tiempo y entretenerme, que no está mal tampoco hacerlo así... sólo que con los años uno comienza a darse cuenta que tal vez haya más de lo que se ve a simple vista, ¿no?
BorrarY ya sabes, si la ves ¿me cuentas? ...un beso.
Yo me he topado varias veces con la primera, más estos días y nunca he sentido ganas de verla, tal vez lo haga más no sea para contrastar tus palabras con las que concuerdo, nada puede sustituir la creación humana y el sentimiento implícito en ella. Leo los nombres de esos artistas que mencionas y pienso que hay gente que les gusta una canción hecha con IA. Ya sabemos que para gustos colores, pero para los sentimientos?.
ResponderBorrarBesos dulces y dulce fin de semana, Alma.
Ya sabes Dulce que coincido contigo plenamente y sólo puedo hablar desde mi experiencia, que no es un juicio de valor ni mucho menos, sólo y únicamente una opinión... puedo contemplar la posibilidad que una canción realizada con IA me guste, hasta que llegue a disfrutarla, cantarla y agregarla a mis playlist... pero la emoción que me provoca escuchar "Caruso", como se eriza mi piel con cada acorde, las lágrimas que siempre acuden a mis ojos cuando el piano suena tocando esa fibra... no, no se puede comparar... hay cosas o, mejor dicho, hay emociones, sentires que son irremplazables.
BorrarMis besos grandes grandes para ti.